El Padre Ideal
2 Amens
El Padre Ideal (Salmo 103:13)
Para que exista compasión primero debe haber comprensión. Esta es una virtud que nace de la sabiduría cuando tenemos una constante e intima comunión con Dios por medio de la oración y la meditación de Su Palabra. Por lo tanto es preciso que un padre sea en verdad comprensivo de los problemas, necesidades, anhelos, suenos y sufrimientos de sus hijos.
La compasión nace del amor entrañable, no es lo mismo que lastima, sino la verdadera expresión del profundo y sincero amor que Dios pone en el Corazon de un padre para sus hijos. Un padre normal es aquel que ama a todos sus hijos por igual, es un grave error hacer diferencia entre los hijos: la Biblia nos habla del caso de Jacob y Esau (Gen.25:27-28), y el caso de José y sus hermanos (Gen.37:3,4). No permita que el amor le ciegue, por mucho que amemos a nuestros hijos no debemos cegarnos ante sus errores ni debemos molestarnos cuando por su mal comportamiento recibimos quejas. No caigamos en el “consentimiento prejudicial”, esto es muy peligroso (1Sam.3:11-13). La Palabra nos dice de ser sabios en este asunto (Prov. 29:15).
Para premiar los aciertos de sus hijos y estimularlos, para reprender y castigar al hijo rebelde (Prov. 19:18), este castigo debe ser justo y tener un limite (Col. 3:21). Justo para reconocer sus propios errores, no somos perfectos y nos equivocamos, cuando procedamos injustamente en el trato a nuestros hijos, debemos tener la hombría y sabiduría de reconocer y disculparnos por ello. Debe ser justo para dar el mejor ejemplo en todo momento y bajo cualquier circunstancia.


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