"LA ANATOMIA ESPIRITUAL DEL HOMBRE" (4ta. parte)
0 Amens
LA ANATOMIA ESPIRITUAL DEL HOMBRE
(4ª. PARTE. Proverbios 6:16-19)
Después de mencionar el orgullo, la mentira y el asesinato, el texto apunta al corazón como la cuarta característica aborrecida. El corazón es el símbolo de donde están asentados la voluntad, el conocimiento, las facultades para tomar decisiones, etc.. En este texto, se trata un aspecto del corazón, la capacidad para trazar un plan de acción. [1]Vale mas que el creyente aprenda lo que Dios ama y lo que Dios odia porque la actitud de Dios es eterna. El no va a cambiar su parecer como lo haría el hombre, Dios no dejara sin castigo al culpable de estos pecados. Veamos:
I Un corazón que maquina planes perversos (v.18)
Esta bendición tan grande de Dios se ha pervertido. Ahora el hombre malgasta la habilidad mental para dibujar algún plan malicioso o pecaminoso. Este dicho es parecido al v. 14, donde el corazón en todo tiempo anda pensando el mal. ¿Cómo puede alguien que tiene su mente funcionando solo en hacer mal esperar tener éxito en la vida? ¡Qué manera de perder lo mejor de la vida! Otra vez se escucha la palabra final de Dios: Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios (Mat. 5:8). Pero a los de corazones duros y sucios la palabra final es: ¡Abominable! ¡Rechazado[2] no los conozco hacedores de maldad.
II La perversidad del Corazón (Jer. 17:9)
Delicadeza en la invención del pecado, sabiduría para hacer el mal, un corazón que diseña y una cabeza que idee imaginaciones torcidas, que nacen de las profundidades de Satán y sabe continuar un esquema codicioso, envidioso, vengativo lo más eficazmente posible. La maquinación y la ejecución de esa perversidad es aborrecible a Dios. Sag. 3:15,16. Porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino que es terrenal, animal, diabólica.
III La espiral descendente del perverso.
Como una enfermedad que se agrava cada vez mas asi es el de perverso corazón, se burla de las cosas espirituales, no tiene vergüenza! Y cavan su propia tumba. No tendrá un final feliz. Dios los aborrece, los menosprecia.
Conclusión: Vivimos en medio de una generación maligna y perversa, pidamos a Dios que nos libre de ella, y si fuésemos nosotros los perversos hagamos enmiendas ahora que hay tiempo.



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Abel Williams
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