LA ANATOMIA ESPIRITUAL DEL HOMBRE (5ta. parte)
0 Amens
LA ANATOMIA ESPIRITUAL DEL HOMBRE
(5ª. PARTE PROVERBIOS 6:16-9)
Continuamos con el catalogo de cosas que Dios aborrece que como hemos visto se encuentran en el hombre malo cuyo afán es hacer el mal, especialmente con los miembros de su cuerpo, llenos de falsedad, maldad y calumnia. Con sus gestos indican el modo de pensar y de pasar secretos o alguna información a quienes son cómplices de sus pecados. Veamos la lista final de este catalogo que Dios odia:
I Los pies presurosos para correr hacia el mal (v.18)
La maldad de los hombres no cesa, es alentada por el diablo por medio de todo tipo de pecados. Esto nos lleva a una rapidez para hacer lo malo, somos rápidos para desobedecer, estamos siempre dispuestos para hacer lo malo, estamos cegados espiritualmente.
II El testigo falso que habla mentiras (v.19)
La sexta característica del hombre pecaminoso es su capacidad fácil para mentir. Decir una mentira es tan natural como la respiración. Jesús enseñaba a sus discípulos diciendo: Pero sea vuestro hablar, “sí”, “sí”, y “no”, “no”. Porque lo que va más allá de esto, procede del mal (Mat. 5:37). Luego, Jesús iba a sentir las consecuencias del testigo falso: Los principales sacerdotes, los ancianos y todo el Sanedrín buscaban falso testimonio contra Jesús, para que le entregaran a muerte. Pero no lo hallaron, a pesar de que se presentaron muchos testigos falsos. Por fin, se presentaron dos... (Mat. 26:59, 60). Y el pasaje de Apocalipsis agrega que todos los mentirosos junto a otros malvados tendrán su herencia... en el lago que arde con fuego... (Apoc. 20:8).
III El que enciende rencillas entre los hermanos (v.19)
"Provocar discordia" es una séptima y muy maliciosa característica del hombre malo, El hombre que siembra discordia deja un juicio errado o una palabra distorsionada que pone a uno contra el otro. Así empiezan las contiendas y los resultados son hasta peleas (ver 26:21). En 17:14 se dice que el que comienza la contienda es quien suelta las aguas; desiste, pues, antes que estalle el pleito. El hombre malo, por su presencia, puede crear un ambiente tenso y peligroso. Aún peor es cuando pone la contienda entre los hermanos El Salmista proclama y canta: He aquí, cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en armonía... porque allá enviará Jehovah bendición y vida eterna (Sal. 133:1, 3). La última palabra a los que provocan discordia iguala lo que se ha dicho antes: ¡Abominable! ¡Rechazado!.
Conclusión: La diferencia entre el hombre malo y un creyente es el Arrepentimiento y mientras hay vida hay posibilidades de perdón.



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