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Iglesia Bautista de Waldorf

Lleno del Espiritu

Vivimos en un mundo donde podemos tener casi todo instantáneamente, así también desearíamos madurar espiritualmente de una forma instantánea. Pero la madurez no es un producto de mercado. Cuando Dios quiere hacer un roble se tarda años, cuando quiere hacer hierba se toma unas cuantas semanas. Dios no tiene apuro en el desarrollo de los creyentes, el quiere un paso lento pero firme. ¿Cómo crecemos espiritualmente? ¡Permitiendo que Dios exprese su vida a través de nosotros!

 

I LOS “NO” EN LA VIDA CRISTIANA MADURA.

 

‘No andar como los otros gentiles”, “No dejar que el sol se ponga sobre su ira”, El que hurtaba no hurte mas”, “Que ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca”. “No contristen al Espíritu Santo de Dios”. ¿Cómo podremos crecer espiritualmente?

 

 

II RENUEVESE EN EL ESPIRITU DE SU MENTE (V.23).

 

Debemos despojarnos del viejo hombre (v.22), desechemos las obras de la carne (Ga. 5:19-21), podemos descuidar nuestro entendimiento, cuando lo hacemos podemos actuar como una persona perdida, pero se nos exhorta a no hacerlo. Es peligroso descuidar la alimentación apropiada del entendimiento. Cuando descuidamos esto empieza una espiral descendente (Ro.1:28-32). Solo evitamos esto mediante la renovación de nuestra mente. (Ro. 12:1-2), nuestro entendimiento necesita renovación diariamente.

 

 

III REVISTASE DEL NUEVO HOMBRE (V.24)

 

El cristiano es una paradoja, tiene el potencial para fracasar pues tiene la vieja naturaleza que nunca mejorara por si mismo mientras viva. Pero también tiene el Espíritu Santo viviendo en el. Esto da ilimitado poder al hombre para lograr la victoria, es participe de la naturaleza divina, Cristo puede vivir por medio de su cuerpo (Ga. 2:20), tiene a su disposición el poder del Espíritu Santo, tiene todo lo que necesita para vivir una vida victoriosa. Trabaja para dar a los necesitados (v.28). Este es el propósito del trabajo. ¿Para que trabajamos? ¿Para ganarnos la vida?, ¿para dejar una fortuna a nuestros hijos?, ¿para nuestra jubilación? ¿Para hacer inversiones? Es más bienaventurado dar que recibir.

 

 

IV SED AMABLES LOS UNOS CON LOS DEMAS (V.32)

 

Si no somos amables, no somos muy espirituales, debemos tener la clase amabilidad que hace que perdonar sea fácil. La amabilidad muestra el amor de Cristo a otros. Debemos ser pues maduros, diferentes, listos para la responsabilidad, eficaces en el servicio cristiano conforme el Señor vive por medio de nosotros.

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